Festividad de Santo Entierro de Cristo en Teocelo

Teocelo, cuyo nombre náhuatl evoca un pasado prehispánico como “El Dios Tigre”, hay quienes aseguran que podría ser más aproximado expresarlo como “en el Lugar del Tigre de Piedra” de acuerdo a notas históricas de los tiempos prehispánicos que indican que los lugareños tenían un tigre de piedra como imagen de su dios.​

Aunque Teocelo tiene raíces prehispánicas, su festividad más profunda nació en la época colonial. La devoción al Cristo yacente se consolidó como el eje de la vida espiritual del pueblo. La leyenda local cuenta que la imágen “eligió” quedarse en Teocelo, y desde entonces, cada último fin de semana de enero, la comunidad renueva su pacto de fe.

La festividad de Santo Entierro de Cristo  es una mezcla de lo sagrado y lo profano con danzas en las calles de personajes enmascarados de “Viejos” y “Payasos” que bailan al ritmo de la banda escoltando al Santo en su recorrido.

Para esta festividad se dan cita artesanos de la localidad ​para la elaboración de El Arco Floral (que puede superar los 15 metros) construida con flor de cucharilla y flores de la región. No es solo un adorno; es una ofrenda colectiva cargada en hombros por decenas de hombres en un ritual de fuerza y devoción conocido como “La Bajada”.

Las Alfombras de Aserrín de colores vibrantes de figuras geométricas y religiosas sobre el suelo, su elaboración inicia a las 12 am del día de la procesión, destinadas a ser borradas por el paso de la imagen durante su recorrido, recordando la naturaleza transitoria de la vida.

​Lo que hace única a esta fiesta no es sólo su antigüedad, sino la unión. Desde el artesano que teje la cucharilla hasta la familia que cocina el mole para los visitantes, la fiesta de Santo Entierro es un recordatorio de que en Teocelo nadie camina solo.

Es el momento en que el tiempo se detiene para agradecer la cosecha, la vida y la pertenencia a una tierra mágica.

Teocelo, se localiza a 23 km al sur de Xalapa, por el mismo camino que conduce a Xico, de donde surge una desviación que desciende a un profundo barranco de gran belleza natural, conocido como Matlacóbatl, que significa “10 culebras”, éste surge desde la cascada de Texolo y es una clara división geográfica entre Teocelo y Xico.