- Técnica utilizada, trae como consecuencia toneladas de Basura electrónica
“Ya no los hacen como antes”, “en mis tiempos los aparatos electrónicos duraban mucho más”… ¿Cuántas veces hemos escuchado o vivido estas frases? Sin embargo, muy pocos conocen la verdadera razón por la que hoy en día los dispositivos electrónicos, electrodomésticos y equipos móviles se vuelven obsoletos, se rompen fácilmente o dejan de funcionar sin explicación. La causa principal es lo que se conoce como obsolescencia programada.
¿Qué es la obsolescencia programada?
La obsolescencia programada es la acción intencional de los fabricantes para que sus productos sean diseñados con una vida útil limitada. Estos dispositivos están hechos para fallar de forma prematura o quedar obsoletos en el corto o mediano plazo. En muchos casos, además, no existen refacciones disponibles para repararlos, lo que obliga al consumidor a desecharlos y comprar uno nuevo.
Tipos de obsolescencia programada más utilizados por las empresas
Existen diferentes formas de obsolescencia programada. Las más comunes son:
- Obsolescencia sistémica → Muy frecuente en computadoras. Ocurre cuando un equipo deja de ser compatible con una nueva versión del sistema operativo o no permite conectar periféricos modernos debido a cambios en los estándares de los puertos.
- Obsolescencia fechada → Se aplica en ciertos productos para que dejen de funcionar o se desactiven después de una fecha determinada, incluso si aún están en buenas condiciones. Esto fuerza al usuario a reemplazarlos.
- Obsolescencia legal → Se produce cuando una nueva regulación o ley prohíbe el uso de un producto, volviéndolo obsoleto de la noche a la mañana.
Beneficios (teóricos) para las empresas… y costos ocultos
Estas técnicas son defendidas por grandes compañías y empresarios desde una perspectiva económica, argumentando beneficios como:
- Mantenimiento de la industria
- Generación de empleos
- Reducción de precios
Sin embargo, el ritmo al que se procesan los desechos electrónicos no alcanza al de la creación de nuevos productos. Esto ha generado un crecimiento alarmante de la basura electrónica a nivel mundial.
¿Cuál es el impacto en el medio ambiente?
La técnicas ya mencionada, han ocasionado un crecimiento desmesurado de basura electrónica en las últimas décadas, según datos de Naciones Unidas, cada año se generan 50 millones de toneladas de residuos electrónicos. Si la tendencia actual continúa, podríamos alcanzar los 120 millones de toneladas anuales en 2050.
Hoy en día, solo el 20% de estos desechos se recicla adecuadamente. El 80% restante termina enterrado bajo el suelo. Estos materiales son tóxicos, no biodegradables, y sus efectos dañinos pueden permanecer activos durante cientos de años.
Además, la obsolescencia programada ha provocado el cierre de numerosos talleres de reparación y tiendas de refacciones electrónicas, eliminando empleos y alternativas de mantenimiento.
¿Cómo combatir la obsolescencia programada?
Aunque la situación parece compleja, los consumidores podemos tomar medidas para reducir su impacto:
- Investigar antes de comprar → Busca información sobre la calidad y durabilidad del producto. Recuerda el dicho: “lo barato sale caro”.
- Reparar en lugar de desechar → Aunque conseguir refacciones sea difícil, vale la pena intentar la reparación antes de comprar algo nuevo.
- Alargar la vida útil de los equipos → No cambies tus dispositivos por moda o vanidad. Sácalos el máximo provecho posible.
- Comprar de forma consciente → Tomar decisiones mesuradas al adquirir un aparato nuevo no solo te ayuda a ahorrar dinero, sino que también reduce tu impacto ambiental y promueve un futuro más sostenible.














