Basura digital: el residuo invisible que afecta la salud y envenena al planeta

Basura Electrónica
  • Los desechos electrónicos contienen sustancias como cadmio, plomo, óxido de plomo, antimonio, níquel o mercurio

Dispositivos móviles, computadoras, tablets, impresoras, baterías, etc., son algunos aparatos electrónicos que proliferan como parte de la sociedad cada vez más digitalizada. Equipos que se han vuelto indispensables en nuestra vida cotidiana hasta ahí todo muy bien, sin embargo, el problema surge al momento en que se vuelven obsoletos o inservibles, lamentablemente la recolección y el tratamiento de los desechos no marcha al mismo ritmo de la producción.

La continua aparición de los residuos electrónicos requiere una atención urgente, ya que cada aparato que se desecha contiene componentes peligrosos para la salud y para el medioambiente, pero también cuenta con componentes valiosos, que pueden ser recuperados, y después de un procedimiento o tratamiento obtener materiales para ser reutilizados.

¿Qué es la basura electrónica?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define desecho electrónico como “todo dispositivo alimentado con energía eléctrica cuya vida última termina” y no hay intención de reutilizarlo, es lo que conocemos como basura o chatarra electrónica.

Los aparatos que generan este tipo de residuos son imprescindibles en la vida cotidiana, como lo son: teléfonos móviles, equipo de cómputo, televisiones, aparatos electrodomésticos, lámparas LED, etc.

En estudio realizado en 2022, Las Naciones Unidas dio a conocer que la producción de basura electrónica en el mundo, era 50 millones de toneladas cada año. Por su parte la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer en septiembre de 2025 que México genera alrededor de 1.2 millones de toneladas métricas de basura electrónica al año.

¿Cuál es el impacto a la salud y al medio ambiente?

Los desechos electrónicos contienen entre otras sustancias, cadmio, plomo, óxido de plomo, antimonio, níquel o mercurio, todos elementos tóxicos y a su vez causan diversos daños para la salud y para el medio ambiente. Estas sustancias se filtran y contaminan tierra, mar y aire, ocasionando daños importantes, irreparables e irreversibles.

En especial, el mercurio produce daños al cerebro y el sistema nervioso, el plomo acelera el deterioro intelectual, ya que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio; el cadmio, puede provocar infertilidad; y el cromo, está relacionado con afecciones en los huesos y los riñones

Según PNUMA, el Programa para el Medio Ambiente de la ONU, sólo un tubo de luz fluorescente puede contaminar 16,000 litros de agua; una batería de níquel-cadmio, como las usadas en los teléfonos móviles, 50,000 litros de agua y un televisor puede alcanzar los 80,000 litros de agua contaminada.

En este tipo de basura se encuentran también otros elementos, valiosos muchos de ellos, como metales preciosos, técnicamente recuperables, como oro, plata, cobre, platino o paladio, o bien hierro, aluminio y plásticos, que bien reciclados pueden reincorporarse al ciclo económico estas son muy buenas razones para promover un mejor tratamiento de los residuos.

Sin duda existen factores que han incrementado considerablemente esta problemática a nivel mundial es la obsolescencia programada, el mal tratamiento de estos residuos, sin dejar de lado la irresponsabilidad de algunos usuarios.

Para reducir el impacto es fundamental promover un uso responsable de los aparatos tecnológicos, aprender a tener un pensamiento más crítico sobre lo que necesitamos o creemos necesitar, darles una segunda oportunidad a los dispositivos en lugar de simplemente desecharlos.