- Se estima que alrededor de 60 mil personas yucatecas podrían estar infectadas
La Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y un consorcio internacional trabajan para desarrolar una vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas, una enfermedad silenciosa. Se estima que 60 mil yucatecos podrían estar infectados. Pronto iniciarán pruebas en humanos.
La UADY se encuentra a un paso de un hito histórico en la lucha contra una de las enfermedades más desatendidas de la región: el desarrollo de una vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas está próximo a iniciar sus estudios clínicos en seres humanos.
En un comunicado emitido por la propia universidad donde informa el Dr. Julio Vladimir Cruz Chan, responsable del Laboratorio de Parasitología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la UADY, quien destacó que este avance representa una alternativa crucial para una enfermedad que continúa afectando a las comunidades de Yucatán.
Una enfermedad silenciosa que afecta a miles
La enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi, es un padecimiento que puede pasar desapercibido durante más de una década. En Yucatán, se estima que alrededor de 60 mil personas podrían estar infectadas, aunque existe un importante subdiagnóstico.
El investigador da a conocer que durante este periodo, el parásito puede alojarse en las células y, con el tiempo, dañar principalmente el corazón, causando arritmias, dilatación cardíaca y cardiomiopatía chagásica.
¿Qué es una vacuna terapéutica y cómo funciona?
A diferencia de las vacunas preventivas, esta estrategia está dirigida a personas que ya tienen la infección, pero antes de que el padecimiento avance y genere complicaciones cardíacas.
“Las vacunas terapéuticas se aplican cuando la persona ya tiene el agente infeccioso. En este caso, es Trypanosoma cruzi”, destaca Cruz Chan. El objetivo es estimular la respuesta inmunitaria del propio organismo para contribuir a eliminar el parásito y reducir la inflamación y el daño en el tejido cardíaco.
Resultados prometedores y un consorcio internacional
Los estudios preclínicos, realizados principalmente en ratones y perros, han mostrado una reducción de la carga parasitaria, así como de la fibrosis y la inflamación del tejido cardíaco. Estas investigaciones forman parte de un consorcio internacional en el que participan instituciones de México, Estados Unidos, Chile y Francia, entre ellas la UADY, el Cinvestav, Baylor College of Medicine, Texas Children’s Hospital, la Universidad de Toulouse y el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”.
El investigador resaltó que los trabajos desarrollados desde la UADY han sido fundamentales para la etapa preclínica. Actualmente, el proyecto se encuentra próximo a iniciar el estudio clínico de fase uno en seres humanos.
“Estamos muy cerca de probar la vacuna ya en humanos. Es lo que sigue ahora, el estudio de fase clínica”, puntualizó.
Una estrategia integral: también para perros
La investigación no solo se centra en los humanos. El proyecto contempla además una vacuna para perros, ya que estos animales pueden infectarse con T. cruzi y formar parte del ciclo de transmisión del parásito.
Los estudios en perros vacunados han mostrado resultados favorables, particularmente en la prevención de alteraciones electrocardiográficas relacionadas con la cardiomiopatía chagásica. Estos resultados fueron publicados en la revista científica npj Vaccines. Actualmente, se desarrolla un nuevo estudio a gran escala para evaluar la vacuna en perros en combinación con un tratamiento antiparasitario, una estrategia que podría contribuir a disminuir la transmisión del Chagas.
Un futuro esperanzador, pero con cautela
El especialista aclara que este avance todavía no significa que la vacuna esté disponible para la población. Será necesario completar las distintas fases clínicas para determinar su seguridad y eficacia.
El avance hacia la fase clínica abre una nueva etapa para esta investigación, que busca generar una alternativa terapéutica para las personas que viven con Chagas y contribuir, desde distintos frentes, a reducir la progresión y transmisión de esta enfermedad de particular importancia para Yucatán.






