El xoloitzcuintle, el perro guía de las almas en Todos Santos y Día de Muertos

Ilustración de un xoloitzcuintle, el perro guía de las almas, junto a un río y una vela en Día de Muertos
  • Para los mexicas, el alma emprendía un largo viaje al Mictlán. Y según la tradición, el xolo esperaba en la orilla del río para ayudarla a cruzar

Cuando el aroma del copal y el color naranja del cempasúchil llenan calles, panteones y hogares, México se prepara para recibir a quienes ya partieron. Entre los símbolos de esta tradición hay uno que acompaña a la muerte desde hace siglos: el xoloitzcuintle, el perro sin pelo que, según la cosmovisión prehispánica, es el perro guía de las almas. Su historia explica por qué sigue teniendo un lugar en las ofrendas de Todos Santos y de los Fieles Difuntos.

Del 27 de octubre al 2 de noviembre: qué se celebra cada día antes del Día de Muertos

Aunque las fechas oficiales del Día de Muertos son el 1 y 2 de noviembre, en muchos hogares la celebración empieza desde finales de octubre. Algunas de estas fechas son parte de una tradición contemporánea, pero todas buscan lo mismo: dedicar un espacio a cada alma que ha trascendido. Aquí te contamos qué se recuerda cada día.

  • 27 de octubre: las almas de las mascotas.- Es una costumbre reciente, que ganó fuerza alrededor de 2019. Se dedica a las mascotas que ya partieron, como reconocimiento a su lugar en la familia y agradecimiento por su cariño y lealtad.
  • 28 de octubre: muertes trágicas.- Se honra a quienes murieron por accidentes u otras causas no naturales. Según la creencia, esa noche regresan para convivir con sus seres queridos.
  • 29 de octubre: ánimas del purgatorio.- Se cree que ese día vuelven a casa las almas que aún esperan en el purgatorio. Algunas personas también lo dedican a quienes murieron ahogados o en accidentes relacionados con el agua.
  • 30 y 31 de octubre: infantes sin bautizo.- La creencia más extendida es que estos días regresan las almas de los niños que no fueron bautizados. Otras tradiciones reservan el 30 para las almas olvidadas, aquellas que nadie recuerda.
  • 1 de noviembre: Día de Todos los Santos.- Se espera la visita de las almas inocentes, es decir, las de los niños fallecidos. La Iglesia reconoce esta fecha, y según el INAH, el papa Bonifacio IV inició la celebración alrededor del año 609.
  • 2 de noviembre: Día de los Fieles Difuntos.- Es el día conocido popularmente como Día de Muertos, cuando regresan las almas de los adultos. Junto con el 1 de noviembre, forma parte de las celebraciones oficiales de la temporada.

¿Quién es el xoloitzcuintle?

El xoloitzcuintle, o “xolo”, es una de las razas de perro más antiguas de América. Su nombre proviene del náhuatl: Xólotl, una deidad ligada al ocaso y al tránsito entre mundos, e itzcuintli, que significa “perro”. Existe en variedad sin pelo, la más conocida, y con pelo. Es un animal elegante, de cuerpo esbelto y mirada atenta, y para los pueblos mesoamericanos era mucho más que una mascota: era un ser con una misión espiritual.

El Mictlán: el viaje que las almas no hacen solas

Para los mexicas, la muerte no era un final sino el comienzo de un largo camino hacia el Mictlán, el reino de los muertos. Según la tradición, el alma debía superar pruebas durante varios años, y una de las más difíciles era cruzar un caudaloso río. Ahí aparecía el perro guía de las almas: el xolo esperaba al difunto en la orilla y lo ayudaba a atravesar las aguas rumbo a su descanso.

Por eso se pensaba que tratar bien a los perros en vida era una forma de asegurarse un buen compañero en la muerte. Cuidar al xolo era también una manera de prepararse para el último viaje.

Xólotl, el dios detrás del perro

La relación entre el perro y el más allá se explica en parte por Xólotl, deidad asociada con el atardecer, el lucero vespertino y los umbrales. Se le vinculaba con los perros y con el paso de la luz a la oscuridad, el mismo tránsito que recorren las almas. Que el nombre del xolo contenga el de esta deidad muestra hasta qué punto el animal formaba parte del pensamiento religioso de la época.

¿Importa el color del perro?

La tradición popular cuenta que el color del perro influía en su capacidad de ayudar al difunto, y se relata que algunos pelajes eran más favorables que otros para cruzar el río. Se trata de un relato que se transmite de generación en generación, con variantes según la región y la fuente. Lo importante es la idea de fondo: el perro es un aliado del alma, un compañero que no la abandona.

Huellas del perro guía en el arte prehispánico

El vínculo entre perros y muerte quedó plasmado en la cerámica y los ajuares funerarios de distintas culturas de Mesoamérica y del occidente de México. En diversos sitios arqueológicos se han hallado figuras de perros hechas de barro que acompañaban a los difuntos en sus tumbas, y también restos de perros enterrados junto a las personas. Esas piezas, hoy exhibidas en museos, son testimonio de que el perro formaba parte del imaginario funerario mucho antes de la llegada de los españoles.

El xolo en las ofrendas de hoy

Siglos después, el perro guía de las almas sigue presente en Todos Santos y Día de Muertos. Se le encuentra en figuras de barro y alebrijes sobre los altares, en el arte popular y en la imaginería de la festividad, y su imagen se hizo conocida mundialmente gracias al cine, donde un xolo acompaña a los personajes en su viaje entre el mundo de los vivos y el de los muertos. El xoloitzcuintle es hoy símbolo de identidad mexicana y orgullo cultural.

Cómo honrar al perro guía de las almas en tu ofrenda

Si quieres darle su lugar en tu altar, puedes:

  • Colocar una figura o artesanía de xolo cerca de las fotos de tus seres queridos, como guía simbólica del camino.
  • Acompañarla con cempasúchil, velas y copal, elementos que orientan a las almas.
  • Dedicar un espacio a las mascotas que ya partieron, con su foto y su plato favorito.
  • Contarles a los niños la historia del xolo, para que la tradición siga viva.

Un compañero para el último viaje

El xoloitzcuintle nos recuerda que en la tradición mexicana la muerte se enfrenta con compañía, memoria y cariño. Esta temporada de Todos Santos y Fieles Difuntos, cuando enciendas la vela de tu altar, piensa en ese perro guía de las almas que, desde hace siglos, espera en la orilla para acompañar a quienes amamos.

¿Cuándo se celebran Todos Santos y los Fieles Difuntos en México?

Todos Santos se celebra el 1 de noviembre y está dedicado a las almas de los niños. Los Fieles Difuntos se conmemoran el 2 de noviembre y están dedicados a las almas de los adultos.

¿Desde qué fecha comienza la celebración del Día de Muertos?

Según el calendario popular, la celebración comienza el 27 de octubre y se extiende hasta el 2 de noviembre. Cada día se dedica a un grupo distinto de almas, aunque estas fechas son una tradición popular y no un calendario oficial.

¿A quién se recuerda el 28 y el 29 de octubre?

El 28 de octubre se recuerda a las personas que murieron en accidentes o de forma trágica. El 29 de octubre se recuerda a quienes murieron ahogados, a quienes la tradición vincula con el Tlalocan, la morada de Tláloc.

¿Qué almas se recuerdan el 30 y el 31 de octubre?

El 30 de octubre se dedica a las almas olvidadas o sin familiares, y el 31 de octubre a los niños que murieron sin ser bautizados.

¿Por qué el xoloitzcuintle es el perro guía de las almas?

En la cosmovisión prehispánica, el alma emprendía un largo viaje al Mictlán, el reino de los muertos, y el xoloitzcuintle la acompañaba para ayudarla a cruzar un río. Su nombre viene del náhuatl: Xólotl, deidad asociada con el ocaso, e itzcuintli, que significa perro.