- El mercurio se libera y amenaza todo el ecosistema polar
Durante décadas, la Antártida fue percibida como el último bastión de pureza en el planeta. Sin embargo, una nueva investigación científica ha derribado este mito al demostrar que la Península Antártica se ha convertido en un inesperado punto caliente de contaminación por mercurio. El fenómeno, impulsado por el cambio climático, no solo duplica los niveles globales de este metal pesado, sino que está reconfigurando el ciclo ecológico de toda la región.
El doble de mercurio que el resto del mundo
Un equipo de científicos encabezado por Chengzhen Zhou, de la Universidad de Pekín, han analizado 16 núcleos de sedimentos extraídos de la plataforma continental de la Península Antártica, combinando estos registros geoquímicos con un avanzado modelo de balance de mercurio. Los resultados, publicados recientemente en PNAS, son contundentes: la tasa actual de acumulación de mercurio en esta zona duplica el promedio global de acumulación en plataformas marinas.
Pero la cifra más alarmante es su evolución histórica. Desde el inicio de la industrialización, esta tasa de acumulación ha aumentado un 160%, convirtiendo a la Península Antártica en uno de los principales focos de enriquecimiento de mercurio marino del planeta.
Un doble mecanismo de contaminación
Tradicionalmente, se pensaba que el mercurio llegaba a la Antártida únicamente a través de la deposición atmosférica. Sin embargo, la investigación revela un escenario mucho más complejo y preocupante.
El estudio identifica dos ciclos acoplados que están disparando los niveles de toxicidad:
- Ciclo Atmósfera-Océano: El calentamiento global está derritiendo el hielo marino, expandiendo las aguas abiertas. Esto permite que el mar absorba directamente más mercurio de la atmósfera, reforzando el ciclo tradicional.
- Ciclo Glaciar-Tierra-Océano: Este es el hallazgo clave. El deshielo y la erosión de los glaciares están removilizando enormes cantidades de mercurio que habían quedado atrapadas en el hielo y el suelo.
El calentamiento global como catalizador
El modelo desarrollado por los investigadores cuantifica el impacto de este fenómeno. El deshielo ha provocado que la liberación de mercurio terrestre se haya incrementado en un 550%, mientras que el intercambio de mercurio entre el aire y el mar ha crecido un 350%.
Estos datos demuestran que el calentamiento polar está transformando la criosfera antártica: de ser un "sumidero" que almacenaba el mercurio, está pasando a ser una "fuente activa" que lo libera de vuelta al océano y la atmósfera.
Implicaciones para el futuro
El estudio advierte que, si la tendencia de calentamiento continúa, la Península Antártica podría convertirse en un emisor de mercurio, en las regiones polares la cuál afectará a la fauna de la región.






