La almendra es uno de los frutos secos con mayor consumo, tanto en gastronomía como en cosmética o para aliviar el hambre entre horas y que, además, nos aporta un caudal de vitaminas y nutrientes que ayudan a nuestro organismo. Se pueden consumir crudas, tostadas, molidas (harina de almendra) o en forma de productos derivados como la leche de almendra o la mantequilla de almendra. Además de ser deliciosas, las almendras ofrecen una serie de beneficios para la salud, como mejorar la salud del corazón, controlar los niveles de azúcar en sangre, ayudar en la pérdida de peso y promover la salud del cerebro debido a su contenido de grasas saludables y antioxidantes.
Es importante tener en cuenta que, aunque las almendras son nutritivas, algunas personas pueden ser alérgicas a ellas, por lo que siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de incorporarlas de forma regular a la dieta, especialmente en el caso de niños pequeños.
Hay dos tipos principales de almendras: dulces y amargas.
Almendras dulces: Son las más comunes y se consumen ampliamente en todo el mundo. Tienen un sabor suave y agradable, y se utilizan en una variedad de recetas, desde postres hasta platos salados. Las almendras dulces son una excelente fuente de proteínas, grasas saludables, fibra, vitaminas (especialmente vitamina E) y minerales como el calcio, el magnesio y el hierro.
Almendras amargas: Estas almendras contienen un compuesto llamado amigdalina, que es tóxico para los seres humanos en grandes cantidades, por lo que hay que evitar su consumo. Sin embargo, las almendras amargas se utilizan en la producción de aceite de almendra amarga, que tiene aplicaciones en la industria cosmética y farmacéutica.

Beneficiosas propiedades para la salud
Las almendras dulces son comestibles y ricas en propiedades nutritivas muy importantes para el mantenimiento saludable del organismo, pues contienen agua, proteínas, grasas, hidratos de carbono y celulosa; vitaminas B1, B2, B3, C, A, D y E, además de calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio, magnesio, azufre, cloro, manganeso, cobre y zinc.
Según un estudio publicado por la Escuela Profesional de Ingeniería de Alimentos de la Universidad San Luis Gonzaga de Ica (Perú), entre los frutos secos, la almendra es uno de los que contienen mayor aporte de vitamina E, un importante antioxidante que permite, con 50 gramos de almendras crudas, cubrir las necesidades diarias de esta vitamina. La fibra de la almendra resulta otro de sus valiosos contenidos que ayuda a estimular los movimientos intestinales y confieren sensación de saciedad.
Sus proteínas, 19 gramos por cada 100 gramos de almendras, se acercan a las que contiene la carne, por lo que este fruto seco junto con otros de similares virtudes forma parte esencial en la dieta vegetariana. Otro de los beneficios que aportan las almendras son las grasas, con un 52%, de las que dos terceras partes corresponden a ácido oleico, cuyo consumo resulta muy parecido al del aceite de oliva, tan benéfico para el sistema cardiovascular.
Muchos dietistas que aconsejan comer 7 almendras diarias en ayunas, para mejorar la memoria y, en los niños, desarrollar la inteligencia.
















