Olas de Calor y Enfermedades Respiratorias: Cómo Proteger tu Salud

  • Cómo afecta el calor a las enfermedades respiratorias

El calor intenso no solo es incómodo: puede ser peligroso para quienes padecen asma, EPOC o bronquiectasias. Los neumólogos advierten y ofrecen claves para protegerse.

¿Por qué el calor intenso afecta a los pulmones?

Las altas temperaturas no son solo una molestia en verano. Para las personas con enfermedades respiratorias crónicas, el calor extremo representa un riesgo real para su salud.

¿Quiénes son los más vulnerables?

Las personas con enfermedades respiratorias crónicas —asma, EPOC y bronquiectasias— son especialmente sensibles al calor. Pero dentro de este grupo, los mayores de edad y quienes viven en zonas con alta contaminación atmosférica enfrentan un riesgo todavía mayor.

El calor, además, potencia el efecto de otros contaminantes como el ozono, lo que crea un cóctel especialmente dañino para los pulmones.

Cuales son los riegos

En una publicación realizada por la sociedad española de Neumología y cirugía Toráxica (SEPAR) revela como afectan las altas temperaturas:

  • En el asma, las olas de calor aumentan un 18% el riesgo de visitas a urgencias por exacerbaciones. Cada grado adicional en verano incrementa un 1.1% el riesgo de hospitalización.
  • En la EPOC, el riesgo de hospitalización sube un 26% y el de mortalidad un 63% durante episodios de calor extremo, según un estudio realizado en 48 provincias españolas.
  • En las bronquiectasias, aunque la evidencia es más emergente, ya se apunta a que el calor y la contaminación asociada (como el ozono troposférico) pueden influir negativamente en su evolución.

Recomendaciones clave para protegerte del calor

Los neumólogos de SEPAR ofrecen estas pautas prácticas para minimizar los riesgos:

1. Evita la exposición al calor intenso

  • Permanece en ambientes frescos durante las horas centrales del día. Permanecer en lugares bien ventilados.

2. Hidrátate adecuadamente

  • Bebe agua con frecuencia, aunque no tengas sed.

3. Reduce la actividad física al aire libre

  • Evita ejercicio intenso en exteriores durante las olas de calor.
  • Si necesitas salir, elige las primeras horas de la mañana o el atardecer.

4. No abandones tu tratamiento

  • Es frecuente que durante el verano o las vacaciones se relaje la adherencia al tratamiento inhalado.
  • Mantener la medicación es una de las medidas más efectivas para prevenir complicaciones.

5. Atención a la calidad del aire

  • Si hay mala calidad del aire, limita tu exposición al exterior.

Conclusión: prevenir es la mejor medicina

  • Si tú o alguien de tu entorno padece asma, EPOC o bronquiectasias, el calor extremo no debe tomarse a la ligera. Con medidas sencillas pero efectivas, es posible reducir significativamente el riesgo de complicaciones.
  • Mantén el tratamiento, hidrátate, evita el calor y no dudes en consultar a tu médico ante cualquier síntoma nuevo o empeoramiento.